NOS LA JUGAMOS POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LA VERDAD

Desde la Coordinadora Nacional de Derechos humanos, plataforma que reúne a 82 organizaciones de la sociedad civil comprometidas con la defensa y promoción de los derechos humanos, queremos mostrar nuestra profunda preocupación por la sentencia contra el periodista Pedro Salinas a un año de prisión suspendida y al pago de 80 mil soles como reparación civil hacia José Manuel Eguren, Monseñor de Piura y líder del Sodalicio de Vida Cristiana.

La sentencia emitida ayer 8 de abril por la jueza Judith Cueva Calle, titular del Primer Juzgado Unipersonal Penal de Piura, configura un grave atentado a la libertad de prensa en el Perú y un mal precedente hacia quienes creen que los abusos sexuales a menores deben conseguir la verdad, como una forma de resarcir a las victimas y evitar que estos delitos vuelvan a ocurrir.

El Perú ha vivido en los últimos años un proceso de destapes que demostró a la ciudadanía la red de corrupción más grande después del régimen autoritario de los noventas. Esta red tuvo como operadores a funcionarios públicos de las más altas esferas del poder político y judicial. Conocer esta enorme red de corrupción, no hubiera sido posible sin el trabajo independiente y constante de periodistas e investigadores. En ese sentido esta sentencia es un retroceso en medio de un proceso de reformas jurídicas y políticas, de la misma forma desconoce la labor fundamental de los periodistas en la defensa de la democracia.

Lamentamos que la jueza Judith Cueva Calle, haya ponderado entre lo que según ella considero un conflicto entre dos derechos: el del honor y el de libertad de opinión, ponderando entre ambos derechos por cuanto en estricto ninguno es absoluto. En ese análisis, consideró que este último debía cumplir ciertos requisitos: la objetividad y veracidad de la información. Para la jueza, Monseñor José Carlos Eguren, no conocía de los presuntos abusos sexuales cometidos por miembros de su organización el Sodalicio de Vida Cristiana, sostiene esta afirmación desde que ninguna investigación fiscal en su contra prosperó en Lima, por tanto, afirmar lo contrario era falso, así mismo considero en su sentencia que el criterio de objetividad evita la adjetivación hacia la persona, de acuerdo a la sentencia de la jueza, Pedro Salinas lo hizo.

En líneas generales mediante estos dos elementos, la ponderación de derechos, que no son absolutos y la adjetivación, fueron la base de su sentencia condenatoria.

Sabemos que es una práctica recurrente la criminalización hacia los periodistas que investigan hechos de corrupción y delitos que vulneran los derechos humanos, quienes tienen que afrontar: procesos judiciales, hostigamiento, censura en medios de comunicación masiva, entre otras prácticas abusivas que buscan silenciar su trabajo, vulnerando el derecho a la información y la verdad. Estos defensores de la libertad de expresión, como Pedro Salinas, han afrontado un contexto adverso durante años. Queremos precisar que esta sentencia, tiene además un elemento intimidador que busca generar aún más impunidad en la justicia y silenciar a las víctimas de violencia sexual.

CNDDHH

09 abril 2019

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